Y pedirán la diplomacia
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Y pedirán la diplomacia

Junio 12, 2018 - 11:45 p.m. Por: Poncho Rentería

La memoria me lleva hoy a mi colegio San José de Guanentá cuando de muchachón cursaba cuarto de bachillerato en la ciudad santandereana de San Gil. Imposible olvidar esa tarde en que el equipo de mi colegio enfrentaba en fútbol al colegial equipo de los jesuitas de Bucaramanga.

Faltaban siete minutos, yo de suplente, el entrenador me dio entrada y perdíamos dos goles a cero. Apenas toqué el balón hice cuatro gambetas a los defensas del contrario y metí un golazo que aún recuerdan los que lo vieron. Tres minutos después vino la segunda genialidad, le quité la pelota a Mario Meneses en la mitad de la cancha, con amagos burlé a tres defensores y enfrentado al portero le metí el balón de sombrerito, fue un gol espectacular.

El tercer gol lo hice de cabeza rematando un córner. La gloria, tres goles en seis minutos. Pasé a ser ídolo del colegio, me subieron la nota de disciplina, me sentí tan genial como Camilo Cervino. Punto.

Difícil opinar de la competencia electoral, nada queda por decir. Bien dicen los académicos cuando un orador exagera su discurso: “Suficiente ilustración”. Pueden ser 787 las columnas de opinión publicadas en la prensa nacional sobre los candidatos. Ante eso, nada nuevo tengo para cambiarle el voto a un lector. Petro y Duque esperan diez millones de votos. ¿Para quién serán? El domingo, la Registraduría dirá: “El nuevo presidente de Colombia es…”. Ojalá el ganador hable corto porque tenemos resumen futbolero. Punto.

Me golpeó el suicidio del talentoso creativo Anthony Bourdain, un neoyorquino que recorrió los continentes saboreando comidas exóticas y dándole cariños a miles. Seguro la felicidad es como una paloma que posa vanidosa en un balcón 89 segundos y luego vuela sin decir un pio-pio. La felicidad llega pocas veces y dura poco, es un mito creado por poetas líricos para súper optimistas. El mágico Anthony Bourdain gozó Cali y elogió la magia gastronómica de ‘Guga’ Acosta en ‘Los Platillos Voladores’. Tomen nota: a la solución suicida se sumaron la semana pasada una estrella de la moda neoyorquina y la hermana de la reina de Holanda. Noticias poco gratas. Punto.

El domingo muchos aspirantes a embajadas y a las mieles del poder, irán a la sede del ganador presidencial a decirle: “Presidente, lo luchamos pero ganamos”. Ellos, desde agosto 8, con nuevo gobierno, muy sonrientes dirán por los micrófonos: “Ganamos el poder y la democracia sabrá pagarnos lo que hicimos, ahora le toca al pueblo”. ¡La diplomacia es el caviar que más piden!

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