Tragedia absurda
Editorial

Tragedia absurda

Mayo 15, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Pretendió ser una celebración, una de las más simbólicas e importantes en los setenta años de existencia del Estado de Israel. Terminó en una tragedia descomunal, que afecta la imagen de una nación que lucha por el reconocimiento de su derecho a existir conforme a las decisiones de la Organización de las Naciones Unidas en 1948.

Las imágenes no pueden mostrar un contraste más patético. En una escena, la hija del presidente de los Estados Unidos celebra al lado de su esposo, descubriendo la placa de la embajada de los Estados Unidos en Jerusalén, con lo cual cumplen una de las promesas de la campaña que elevó a Donald Trump a la dirección del gobierno más poderoso del mundo.

A su lado, y más sonriente y satisfecho aún, está Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel y caracterizado por ser la mano dura de todo el espectro político en su país. Es el primer Estado de la comunidad internacional que da ese paso, rompiendo el acuerdo de mantener la neutralidad, no sobre la existencia de Israel, sino sobre la propiedad de Jerusalén, reclamada por palestinos y judíos como suya.

Y en la otra escena suenan los disparos, caen las víctimas y el caos deja un reguero de sangre y de violencia casi indescriptibles. Miles de palestinos en la franja de Gaza se agolpan contra las barreras que los separan de Israel, movilizados por el movimiento terrorista Hamás, que busca ante todo muertos para demostrar el supuesto carácter de violento del Estado judío.

Y se desencadena una hecatombe donde mueren más de sesenta personas bajo las balas de las fuerzas de seguridad israelíes y dos mil setecientas más son heridas. La protesta pasa al West Bank controlado por la autoridad Palestina aportando varias víctimas más, mientras crece en el mundo la protesta de muchos países, encabezada por el Secretario General de la ONU, quien pide investigaciones exhaustivas y condenas que demuestren el rechazo a procedimientos que califica de excesivos en el uso de la fuerza para reprimir la protesta.

Por su parte, el gobierno de los Estados Unidos niega cualquier responsabilidad en los hechos, acusando a Hamás de ser el autor de una tragedia premeditada. Y el de Israel acusa al mismo grupo, aduciendo que su país sufrió una amenaza contra su integridad que ameritó el uso de la fuerza letal.

Lo que queda de todo eso es un abismo más profundo entre Israel y Palestina, lo que hace más distante la posibilidad de una paz concertada. También crecen las condenas contra la actitud del Estado israelí dirigido por su primer ministro Netanyahu, que persiste en la invasión de territorio palestino mediante los asentamientos y no reconoce interlocutor alguno en la dirigencia de esa nación que reclama su derecho a tener un Estado.

Y crece el divorcio entre Estados Unidos y Occidente ocasionado por la actitud del presidente Trump y la imposibilidad de ponerse de acuerdo. Así se pone más cebo en el candil de la violencia que crece en Oriente Medio, alimentado por los radicalismos de todo orden y traducido en las guerras que se expanden en la región, al parecer, en forma irremediable.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Hoy:
Publicidad
Publicidad
Publicidad